Semana 9: Artículo de opinión

Feminicidios con valor económico

El feminicidio de Debanhi Escobar, una joven de 18 años que se quedó sola en una carretera a altas horas de la noche en Nuevo León, y tras casi dos semanas de reportarse como desaparecida, su cuerpo fue encontrado en la cisterna de un motel, ha ocupado las primeras planas de medios periodísticos en todo el país. No debería ser para menos pues México, según cifras oficiales, es el segundo país de América Latina donde se comete más violencia homicida contra la mujer. Lamentablemente, el caso de Debanhi, es un caso más de los varios asesinatos hacia mujeres que ocurren diariamente por razones de género.

Es por esta razón: que conocemos el nombre de Debanhi, pero no el de las otras 5 niñas y mujeres cuyos cadáveres fueron encontrados durante su búsqueda, que surge una pregunta importante que es constantemente ignorada: ¿Por qué solo ciertos casos reciben un alto nivel de cobertura por parte de los medios y otros simplemente se olvidan? De acuerdo con Rojas Estrada (2021) los grandes outlets informativos “comparten una mirada preferencialmente androcéntrica y se estructuran de acuerdo a un orden social jerárquico específico” (p.8).

No se necesita buscar con lupa para darse cuenta que la principal causa del desbalance que existe en los medios al hablar de feminicidios es el clasismo. Estos, con tal de captar la atención de las clases altas del país, escogen atentamente contenido que se asemeje lo suficiente a dichos contextos para así lograr popularidad y obtener poder dentro de estas esferas sociales. Por un lado, se desprecian los asesinatos de mujeres que no cumplen con los requisitos para atraer al público deseado, y por otra parte, se les da preferencia a los casos dónde el o los responsables son hombres que provienen de clases bajas, rara vez haciendo mención de los que involucran a hombres de clase alta como empresarios o políticos.  

La distorsión e información narrativa que se propaga acerca de los feminicidios de clase baja a causa del clasismo es indudable. Estos frecuentemente se escriben con un enfoque policiaco, en otras palabras, los medios simplemente se centran en el hecho, sin darle seguimiento, sin relacionarlo con el entorno social y sin proveer datos de contacto para que las mujeres puedan pedir ayuda; provocando que se minimice el problema a través del lenguaje y el enfoque dado. Cabe destacar que aunque las notas periodísticas definan los casos como feminicidios, no ofrecen elementos para que los lectores se informen acerca de qué consiste este tipo de acto penal y puedan relacionar el delito con la violencia de género y sus causas sistémicas.

La realidad que nos muestran los periódicos es tan preocupante y desgarradora para las mujeres en nuestro país, diariamente se comprueba como no son importantes para el Estado. Las mujeres mexicanas se han cuestionado el valor de su propia vida colocándola en una casilla delimitada por su posición económica, la cual dicta quienes sí merecen la atención del gobierno y de los medios, y quienes no.  ¿Dónde quedan las mujeres con historias que ni siquiera llegan a ser visibles y mucho menos publicadas? Si lo que se grita es ignorado por el gobierno, ¿Qué es de aquello que es invisibilizado hasta en su propia comunidad? Es claro que la comunicación mexicana es ciega ante las mujeres de zonas marginadas y de escasos recursos. 

 

Fuentes:

Rojas Estrada, E., 2021. Tratamiento informativo del feminicidio en los medios digitales mexicanos. RevCom, (12), p.10.

 


Tesis: El caso de Debanhi revela la asimetría clasista en la cobertura mediática periodística de los feminicidios en México

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Link de medio informativo: @nokal_notoka






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